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Los retrasos en la LAV Madrid-Barcelona impiden su mantenimiento

Las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) están causando retrasos en todas las LAV. En la Madrid-Barcelona llegan a las 3 horas, reduciendo la llamada banda de mantenimiento a su mínima expresión.

Los retrasos en la LAV Madrid-Barcelona impiden su mantenimiento
Bateadora de balasto trabajando de día en una línea de alta velocidad. © COLOMÁN GARCÍA

Miguel Bustos | 28-01-2026.

Desde el descarrilamiento de Adamuz, los retrasos en las líneas de alta velocidad españolas son una constante. La gravedad de los hechos ha causado que los maquinistas y Adif Alta Velocidad sean más precavidos con la seguridad.

Ante las imperfecciones de la vía, se están estableciendo muchas LTV (Limitaciones Temporales de Velocidad) que en el caso de la LAV (Línea de Alta Velocidad) Madrid-Barcelona generan hasta 3 horas de retraso. Con una consecuencia indeseada: no hay tiempo para el mantenimiento.

Aunque en esta noticia se usa esta línea como referencia, el problema se puede extender al resto de la red.

La banda de mantenimiento

A la franja horaria que transcurre entre la llegada del último tren y la salida del primero, se le conoce como banda de mantenimiento.

Son unas horas en las que Adif AV interrumpe la circulación de trenes para poder hacer los trabajos de mejora. En la línea de Barcelona, el último tren tiene programada la llegada a Madrid a las 23:54 y el primero sale de Atocha a las 5:40. En el caso de Sants, el último termina su viaje a las 23:58 y el primero parte a las 6:09.

Esto quiere decir que, en líneas generales (la realidad es un poco más compleja), los trabajos de mantenimiento se pueden hacer entre las 0:00 y las 5:30.

Sin embargo, hay que añadir los tiempos de traslado de la maquinaria y el personal al punto en el que hay que trabajar. Aunque las LAV tienen varias bases y PAET repartidos por el trazado, el traslado de esta maquinaria es bastante lento. En algunos casos puede durar hasta 1 h.

Trenes que llegan tarde

Cuando Adif recibe un aviso de que la vía está mal, pone una LTV en función del riesgo calculado. Un tramo en mal estado puede ser peligroso a 300 km/h pero no a 160 km/h.

Analizando las vibraciones registradas por los trenes y revisando la vía con un tren auscultador o mediante inspección visual, la empresa de mantenimiento contratada por Adif AV determina si es un problema de confort o si hay que actuar. Si hay que actuar, programa una intervención que hay que ejecutar.

Pero estos días estamos teniendo trenes que llegan con hasta 3 horas de retraso. Más allá de las molestias a los viajeros, esto genera una multitud de problemas operativos. El mayor problema: Adif AV no está reaccionando.

Uno de ellos es el mantenimiento de la vía. Hay noches con poco más de 2 horas para hacer todo el trabajo, que incluye el desplazamiento de la maquinaria.

No da el tiempo. Se puede trabajar, pero muy poco.

De seguir así, entramos en un círculo vicioso en el que, cuanto mayores sean las LTV, más tardan los trenes en llegar a su destino y menos tiempo se puede destinar a mantener la vía. A menor mantenimiento, salen más defectos y más drásticas son las LTV y más tardan los trenes…

Posibles soluciones

Es imprescindible respetar las bandas de mantenimiento habituales. O ampliarlas para poder compensar el trabajo que no se está pudiendo hacer.

Adif AV y los operadores deberían coordinarse para que, al menos, no haya ningún tren circulando entre las 0:00 y las 5:30. Las posibles soluciones a este problema se basan en 4 pilares.

  1. Adelantar en al menos 2 h la salida de los últimos trenes. Si en lugar de salir a las 21:00 lo hacen a las 19:00, se puede garantizar su llegada antes de las 0:00 con las LTV.
  2. Adelantar en, al menos, 1 h la salida de los últimos trenes y retrasar, al menos, 1 h la de los primeros. A nivel operativo es más complicado de gestionar que el escenario anterior, pero repercute menos a quienes tengan que salir tarde por obligación.
  3. Ampliar la banda de mantenimiento en una vía. Dejar tramos en vía única durante unas horas para poder ampliar el tiempo destinado a trabajar en una de las dos vías. Es la opción más delicada por la seguridad de los trabajadores.
  4. Cerrar la línea durante unos días. A grandes problemas, grandes soluciones. La opción más radical, pero que permitiría dejar la línea en un estado casi perfecto, sería interrumpir el tráfico ferroviario para que las empresas de mantenimiento puedan trabajar 24 h en ella en condiciones de seguridad.

Los cuatro escenarios suponen un problema operativo bastante grande. Pero mantener en el tiempo una banda de mantenimiento reducida a su mínima expresión va a generar problemas operativos más graves.

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