El Gobierno británico ha anunciado una reforma del sistema de compensaciones por retrasos en trenes, conocida como Delay Repay, con el objetivo de simplificar y agilizar los reembolsos para los viajeros. Entrará en vigor cuando culmine la renacionalización de la operación ferroviaria en Reino Unido.
Bajo la nueva estructura de Great British Railways (GBR), la empresa pública única que gestionará la infraestructura y operará los trenes OSP, los viajeros podrán solicitar compensaciones directamente desde cualquier punto de venta. Esto incluirá agencias de viajes o plataformas como Trainline, con lo que se eliminará el actual sistema fragmentado que involucra a 14 operadores distintos.
Además, el cambio incluye nuevas normas para combatir el fraude y mejorar la protección del viajero. Entre ellas, destacan la obligación de validar correctamente las tarjetas de descuento y la limitación de las devoluciones de billetes no usados hasta las 23:59 del mismo día, una polémica medida que se prevé que ahorre unos 40 millones de libras anuales.
La ministra de Transportes, Heidi Alexander, subrayó que estas reformas harán los viajes “más sencillos y fiables”, permitiendo invertir el dinero público en mejoras reales, como la congelación de tarifas y la modernización de estaciones.
Desde el sector ferroviario, tanto la Rail Delivery Group como Trainline y la asociación Campaign for Better Transport han respaldado los cambios, considerándolos un paso clave hacia un sistema ferroviario más justo, eficiente y centrado en el pasajero.
