Los planes para privatizar la operación de los trenes urbanos (corta distancia) de Lisboa y Oporto continúan avanzando.
El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, anunció el 21 de junio que la línea de Cascais será la primera subconcesión ferroviaria en ponerse en marcha, al ser la más sencilla desde el punto de vista técnico.
El Ejecutivo prevé dividir los servicios suburbanos de CP en cuatro lotes: Cascais, Sintra-Azambuja, Sado y la red completa de Oporto. En palabras de Carlos Cipriano, de Publico.pt, «CP va a ser troceada en cuatro». Hasta ahora sólo Barraqueiro y Transdev han mostrado públicamente su interés en el proceso.
La línea de Cascais presenta ventajas operativas al funcionar como sistema aislado, mientras que Sintra-Azambuja comparte infraestructura con otros servicios, lo que complica su gestión. Por su parte, la línea del Sado, con cinco millones de viajeros anuales, ofrece menor atractivo económico.
En Oporto se plantea una subconcesión integral pese a su menor demanda (28 millones de pasajeros frente a 139 millones en Lisboa), aunque con niveles de producción ferroviaria similares.
El modelo en estudio contempla que operadores privados presten servicio bajo la marca CP y con su material rodante, que incluye los 136 trenes de Alstom. La infraestructura y la titularidad seguirían siendo públicas.
El proceso, aún pendiente de la versión final del estudio encargado a Deloitte, ha generado críticas por falta de transparencia y dudas sobre su impacto en la plantilla y en la eficiencia del sistema.
