El Gobierno portugués ha rechazado modificar el plan de explotación de la futura Línea Circular del Metro de Lisboa para mantener los servicios directos desde los suburbios del norte hasta el centro de la capital.
El proyecto, iniciado en 2017, contempla unir los tramos interiores de las actuales líneas Verde y Amarilla mediante un enlace de 1,9 kilómetros entre Rato y Cais do Sodré. Estas obras permitirán crear una ruta circular y mejorar las conexiones con otras líneas de metro, tranvías y autobuses.

La solución ha sido cuestionada porque dejará aislado el tramo norte de la Línea Amarilla. La propuesta para prolongar los servicios de la rama de Odivelas hasta el centro fue descartada el 1 de agosto al estimarse que habría incrementado en 10 millones de euros el coste del proyecto.
Como consecuencia, la rama de Odivelas quedará conectada con el tramo noroccidental de la Línea Verde hasta Telheiras, formando una ruta independiente que conservará la denominación de Línea Amarilla. La correspondencia con la Línea Circular se realizará en Campo Grande, importante intercambiador del área metropolitana.
Tras acumular varios retrasos y sobrecostes cercanos a 380 millones de euros, la apertura está prevista para comienzos de 2027.

