La entrada en servicio de la serie 453 el pasado 24 de agosto ha iniciado el trasvase de material entre núcleos de Cercanías para ajustarse a las necesidades de la demanda.
El movimiento más conocido ha sido el inicio del traslado de 41 unidades Civia 465 de Cercanías Madrid a Cercanías Valencia. A su vez, algunas 447 de Valencia han sido trasladadas al núcleo de Bilbao. Entre otras mejoras, aportan una mayor velocidad máxima (120 km/h frente a los 100 km/h de la serie 446), especialmente notable en la línea C-1. Además, son trenes accesibles.
Sin embargo, un traslado poco esperado ha sido el de la 446-059 de Bilbao a Madrid, donde lleva unos días prestando servicio. Según consta en Listadotren, esta unidad ha estado prestando servicio en País Vasco, habiendo pasado por los depósitos de Irún, Ollargan y Bilbao.
Renfe asegura que su uso en Cercanías Madrid es temporal, posiblemente hasta su baja, y el operador no aclara si se incorporarán en la capital más trenes procedentes de la capital vasca. Su traslado podría compensar la retirada de trenes de la serie 465 para su reforma previa a su traspaso a Valencia mientras se incorporan nuevas 453 al servicio.
Este tipo de movimientos son habituales cuando se incorporan trenes nuevos. Como explicaba el ministro Óscar Puente este lunes durante la presentación de la serie 453, se produce un efecto dominó.
Mientras que la reacción de algunos políticos y medios valencianos ha sido muy crítica con que Valencia recibe trenes de más de 20 años, es curioso que Madrid reciba trenes de casi 40 para reemplazarlos, aunque sea temporalmente.
Anécdotas del efecto dominó que va a permitir mejorar el servicio de Cercanías en todo el país.

