El sindicato ferroviario Alferro ha cuestionado el nuevo Manual de Comunicación de incidencias implantado por Renfe, al considerar que “no tiene en cuenta el contexto real, complejo y a menudo hostil” en el que trabaja el personal a bordo.
Según el comunicado, el protocolo obliga a emitir mensajes preestablecidos, como nuevas horas estimadas de llegada en retrasos superiores a cinco minutos, con actualizaciones constantes bajo fórmulas cerradas. Alferro denuncia que esta exigencia convierte a los trabajadores en “meros transmisores del mensaje oficial”, limitando su margen de actuación.
El sindicato advierte de que, durante incidencias en plena vía, estas obligaciones pueden interferir en la gestión operativa, al exigir atención continua al canal de comunicación y al cumplimiento estricto del guion. A su juicio, el manual ignora la carga psicológica y la presión que afrontan las tripulaciones en situaciones de tensión con los viajeros.
Asimismo, alerta de que una comunicación excesiva o rígida puede resultar contraproducente y agravar conflictos. Alferro sostiene que la prioridad debe ser la seguridad y la atención al cliente, no el cumplimiento literal de un protocolo.
El sindicato rechaza que este manual pueda derivar en sanciones y reclama tener en cuenta la experiencia del personal en la gestión de incidencias.
