Este jueves, 29 de enero, el consejo de administración de Talgo celebró una reunión en la que Carlos de Palacio y de Oriol presentó su dimisión como presidente tras 24 años al frente de la compañía ferroviaria.
Cedió el testigo a José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor, quien encabeza el consorcio que ha adquirido la mayoría accionarial. Con este paso, la familia Oriol termina de perder el control de la empresa.
El consejo expresó su profundo agradecimiento por la labor de de Palacio, nieto del fundador José Luis de Oriol y Urigüen. Este se incorporó como consejero dominical en 1998 representando su participación familiar, ascendió a vicepresidente en 2000 y asumió la presidencia en 2002.
Bajo su liderazgo, Talgo experimentó un gran crecimiento: cuadruplicó su plantilla, amplió su huella internacional con hitos como el proyecto de alta velocidad Meca-Medina en Arabia Saudí, la entrada en mercados centroeuropeos como Alemania y Dinamarca, y en países como Rusia, Kazajistán, Uzbekistán y Egipto.
Además, en 2015 impulsó la salida a Bolsa de la empresa y, en los dos últimos años, culminó la desinversión del fondo de private equity Trilantic, repatriando la sede y la gestión a sus raíces vascas.
“Es para mí una gran satisfacción y una enorme tranquilidad poder retirarme ahora de la presidencia dejando Talgo en manos de un industrial vasco ejemplar como José Antonio Jainaga, que la llevará muy lejos, y asimismo devolver a Talgo a sus orígenes y a los de mi familia”, afirmó Carlos de Palacio Oriol.
El nuevo presidente, en nombre del consejo, solicitó a Palacio que continúe como presidente de la Fundación Talgo, desde donde podrá seguir apoyando a la compañía e impulsando sus valores fundacionales. Este relevo marca un retorno a la esencia vasca de Talgo, fundada por el abuelo de Palacio.
