Renfe y Talgo han acordado una revisión del contrato de mantenimiento de los trenes Avril (serie 106) que eleva su coste un 29%. El servicio seguirá prestándose a través de Tarvia, la sociedad conjunta participada por Talgo (51%) y Renfe Mantenimiento (49%).
La actualización está directamente vinculada a la transformación de los 15 primeros trenes a rodadura desplazable, lo que obliga a adaptar las labores de mantenimiento a la nueva configuración técnica de la flota.
Como parte del nuevo esquema, Renfe asumirá la adquisición de todos los recambios necesarios para los trenes. Estos serán posteriormente cedidos a Tarvia, que se encargará de su gestión dentro del contrato de mantenimiento.
El objetivo de estos cambios es ajustar los costes y procedimientos a las nuevas necesidades operativas de los Avril una vez completada su modificación, garantizando la disponibilidad y fiabilidad de la serie en servicio comercial.
La revisión se produce en el mismo acuerdo mediante el que Renfe encarga la transformación a ancho variable de los 15 trenes de ancho fijo por 132 millones de euros; 16 millones más que la multa impuesta por el operador por los retrasos en la entrega.
El Avril costará, finalmente, más que el Oaris de CAF
Sin embargo, lo más polémico de este acuerdo está relacionado con la adjudicación del contrato. La oferta hecha por Talgo para el mantenimiento era un 18,2% más barata que la de CAF (449 millones para los primeros 15 trenes frente a 549 millones). En 2020, Talgo negoció aumentar en 100 millones el mantenimiento de los 30 trenes.
Con el incremento del 29%, supera lo que el otro fabricante español ofertaba para mantener sus trenes Oaris. La oferta de CAF era de 870 millones de euros para fabricar y mantener los 15 trenes del primer pedido.
Aplicando el incremento en el mantenimiento a los 28 años restantes, lo cobrado por Talgo pasa de los 786,5 millones ofertados a aproximadamente 877 millones de euros. Si la subida es retroactiva y contempla los dos años ya mantenidos, el coste asciende a 918 millones, 48 millones más que lo que pedía CAF.
En este escenario, los 589 millones que corresponderían al mantenimiento de los primeros 15 trenes se acercan a los 600 ofertados por Siemens.
