El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) ha intensificado su presión sobre Renfe por la degradación de los bogies de la serie S106 AF, los Talgo Avril de ancho fijo, tras detectarse nuevas fisuras que ya afectan a siete trenes en el último año.
Renfe ha respondido reforzando las inspecciones por partículas magnéticas, que pasan de realizarse cada 10.000 a cada 5.000 kilómetros, y ha apartado preventivamente unos 16 bogies del servicio. La solución definitiva llegará con la conversión de estas unidades de ancho fijo a rodadura desplazable, un proceso ya contratado con Talgo por 132 millones de euros y cuyo inicio se prevé para junio de 2027.
SEMAF, sin embargo, considera insuficientes estas medidas y ha reclamado formalmente a Renfe una reducción de la velocidad máxima de estos trenes para frenar la fatiga del material, además de parametrizar la circulación en el corredor de Levante (donde operan en servicio Avlo y AVE) para monitorizar comportamientos anómalos a alta velocidad, replicando el estudio ya realizado en la Línea 050 Madrid-Barcelona-LFP.
El sindicato vincula la degradación acelerada a fuertes movimientos detectados durante esas parametrizaciones y ha trasladado la situación a la Inspección de Trabajo para garantizar la seguridad de los maquinistas.

