Stefano Donnarumma ha dimitido como consejero delegado de Ferrovie dello Stato Italiane (FS), según confirmó la empresa pública, en un momento de crecientes tensiones con el Gobierno de Giorgia Meloni.
La salida se produce tras meses de fricciones con el Ejecutivo, motivadas por los retrasos e incidencias en la red —vinculados a obras de modernización— y por desacuerdos sobre decisiones estratégicas, como la integración de sociedades ferroviarias o la entrada de capital extranjero en la alta velocidad.
Según diversas informaciones, la dimisión se habría formalizado tras un encuentro con el ministro de Infraestructuras y Transportes, Matteo Salvini, y se enmarca en una fase más amplia de reorganización de la gobernanza de empresas públicas. Donnarumma ocupaba el cargo desde junio de 2024. Durante su mandato impulsó inversiones ligadas al Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia.
Como posible relevo destaca Gianpiero Strisciuglio, actual responsable de Trenitalia.
En paralelo, el Tribunal Supremo italiano ha confirmado las condenas por el accidente de Viareggio de 2009, ordenando el ingreso en prisión del ex consejero delegado Mauro Moretti, un caso que vuelve a situar en primer plano la seguridad ferroviaria en el país.
FS ha reiterado su compromiso con su plan industrial y la continuidad operativa del grupo.
