La Comisión Europea ha propuesto un nuevo paquete de derechos de los pasajeros que permitirá reservar viajes en tren por toda Europa con un único billete, simplificando los desplazamientos internacionales y reforzando la protección del usuario.
La iniciativa facilitará la comparación de tarifas entre operadores y garantizará derechos en caso de incidencias, como pérdidas de enlace en trayectos con varios tramos. Las empresas ferroviarias dispondrán de un año para adaptar sus sistemas de venta y plataformas digitales a las nuevas exigencias.
Bruselas enmarca la medida en sus objetivos climáticos, al buscar un trasvase modal hacia el ferrocarril frente a los vuelos de corta distancia. En línea con el plan presentado en noviembre para mejorar la interconectividad de los nodos ferroviarios europeos, la Comisión reconoce que actualmente resulta complejo para los viajeros identificar opciones sostenibles, especialmente en servicios transfronterizos.
No obstante, el sector muestra reservas. Desde la Comunidad de Empresas Ferroviarias Europeas (CER) advierten de que priorizar la comercialización sin abordar las limitaciones de capacidad e infraestructura puede tener un impacto limitado. Según su director ejecutivo, Alberto Mazzola, sin una red adecuada, la mejora en la venta de billetes no resolverá los problemas estructurales del sistema.
La propuesta de billete único acelera la liberalización ferroviaria al obligar a los operadores a vender billetes de competidores sin priorizar sus propios servicios, eliminando la ventaja comercial de gigantes como Renfe o SNCF.
Esto perjudica a los operadores estatales y beneficia a los operadores emergentes como Iryo y Ouigo, mejora la transparencia de precios y extiende la liberalización a la comercialización.
