El primer ministro francés Sébastien Lecornu firmó el pasado 7 de mayo en Toulouse un protocolo de acuerdo sobre la línea de alta velocidad entre Burdeos y Toulouse, acompañado de tres ministros: Philippe Tabarot (Transportes), David Amiel (Presupuestos) y Françoise Gatel (Ordenación del territorio).
El documento, de tan solo dos páginas, establece en su sexto y último artículo un «compromiso político irreversible de las partes», respaldado por el desbloqueo inmediato de 500 millones de euros en créditos ministeriales para iniciar los procedimientos de licitación.
Un proyecto de 14.000 millones con financiación pendiente
El coste total de la obra se estima en 14.000 millones de euros, repartidos entre el Estado (40%), las colectividades locales (40%) y la Unión Europea (20%).
Las dificultades presupuestarias del Estado habían paralizado el proyecto durante más de año y medio, generando inquietud entre las 24 colectividades cofinanciadoras. Jean Castex, exprimer ministro y actual presidente de la SNCF, también estuvo presente en la firma para garantizar que el compromiso se tradujera en hechos concretos.
Modelo público o privado, en un mes
El gobierno dispone de un mes para decidir el modelo de financiación: gestión pública o colaboración público-privada (PPP). Los electos locales abogan unánimemente por el modelo público, que consideran más económico y rápido.
Los concursos públicos deberán lanzarse antes de finales de 2026, con el ministro Tabarot apuntando a octubre-noviembre como fecha de referencia. La nueva línea, de 220 kilómetros, podría entrar en servicio entre 2032 y 2033, reduciendo el tiempo de viaje entre Burdeos y Toulouse de dos horas a una.
