Lo más difícil de un accidente es aceptar y superar el fallecimiento de un ser querido. Tras el accidente ferroviario de Adamuz, desde Trenvista queremos dar una ayuda, aunque pequeña, a quienes han sufrido una pérdida en esta tragedia.
Entrevistamos a la psicóloga Liliana Díaz, experta en gestión emocional. En esta entrevista exclusiva para Trenvista, comparte claves prácticas para familiares, supervivientes y afectados por el accidente.
La experta ofrece orientación emocional para las primeras horas, el duelo y el trauma, recordando que cada persona vive el dolor de forma única.
Trenvista Premium te lleva directo, sin anuncios que hagan descarrilar tu lectura ni tu paciencia.
Únete por sólo 35€ al año, disfruta de contenidos exclusivos, más ventajas y cancela cuando quieras.
★ Empieza ahora
Apoyo y autocuidado en las primeras horas
Lo primero es buscar apoyo social en seres queridos que transmitan seguridad y contacto físico, como un abrazo.
El autocuidado básico resulta esencial: comer alimentos energéticos aunque no haya ganas, descansar mentalmente, desconectar de noticias y mover el cuerpo para liberar tensiones.
Expresar emociones libremente —llorar, gritar, escribir— ayuda a procesar el shock, evitando la culpa hacia uno mismo o hacia afuera.
Gestionar la incertidumbre
Acepta que la incertidumbre es parte de la vida y enfócate en lo controlable: movilizar recursos, consultar fuentes oficiales y mantener rutinas mínimas, como paseos cortos.
Técnicas como respirar (inhalar 4, exhalar 6), narrar el entorno con los sentidos o visualizar raíces conectadas a la Tierra calman la ansiedad.
Comparte preocupaciones con alguien de confianza o por escrito; si abruma, busca ayuda profesional.
El duelo no es lineal
Tras el shock llega el duelo, con fases de incredulidad, rabia, tristeza y reconstrucción que van y vienen, no en orden fijo.
Realiza rituales personales: cartas, álbumes de fotos, homenajes o comidas simbólicas para honrar al fallecido.
Retoma poco a poco rutinas diarias con autocuidado, dando espacio al dolor sin presionarte por “volver a la normalidad” rápido.
Culpa del superviviente y trauma
Los supervivientes a menudo sienten culpa por haber vivido mientras otros no; reconócelo, compártelo y evita aislarte.
Transforma la experiencia en sentido positivo, como ayudar en causas relacionadas, cuando sea posible.
Es un trauma que requiere terapias especializadas como EMDR (desensibilización por movimientos oculares), disponible en asociaciones como EMDR España.
Mensaje final de esperanza
En el dolor surge la humanidad compartida: agradece a rescatistas, personal médico y ciudadanos solidarios que ayudan.
Liliana cierra con la plegaria de la serenidad: serenidad para aceptar lo inmutable, valor para cambiar lo posible y sabiduría para distinguir.