La Network Rail británica vuelve a ser pública

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Ante la situación de Network Rila muchos se preguntan si privatizarla en primer lugar fue una decisión sabia. Foto: Thryduulf.
  • Network Rail deja de ser un ente privado financiado por el Gobierno británico para considerarse empresa pública.
  • Se constituyó en 2001 como ente sin ánimo de lucro con el objetivo de adquirir a la insolvente Railtrack.
  • Con el cambio, que no es considerado renacionalización, la deuda de la empresa pasa a ser pública.
Ante la situación de Network Rail muchos se preguntan si privatizarla en primer lugar fue una decisión sabia. Foto: Thryduulf.
Ante la situación de Network Rail, muchos se preguntan si privatizar la infraestructura en primer lugar fue una decisión sabia. Foto: Thryduulf.

Desde el 4 de septiembre la infraestructura ferroviaria británica, propiedad de Network Rail, vuelve a estar oficialmente en manos públicas. Aunque desde el Gobierno británico se resisten a llamarlo renacionalización, lo cierto es que desde el pasado lunes a la empresa se le puede pedir que rinda cuentas ante el Parlamento por el incesante aumento de su deuda.

La privatización de los ferrocarriles británicos, una decisión muy cara

Hasta 33.000 millones de libras (41.000 millones de euros) debe la compañía, una cifra que no ha dejado de escalar desde el año 2003, su primer año contable, cuando tenía unos resultados negativos de 9,7 millones de libras. Este dato contrasta notoriamente con los mil millones anuales que el Gobierno daba de subsidio a la antigua British Rail, (empresa que no podía tener deuda) antes de su privatización.

Gran parte de esta deuda se debe a las obras de mejora de las infraestructuras, debido al gran abandono que sufrieron entre 1994 y 2002. Durante este período pertenecieron a Railtrack, una empresa totalmente privada que fue muy criticada debido a su mal funcionamiento y varios accidentes fatales.

Accidentes y desaparición de Railtrack

La situación de Railtrack fue a peor cuando el gobierno de Tony Blair forzó a la empresa, tras el accidente de Hatfield (en el que murieron 4 personas y hubo más de 70 heridos) a mejorar el mantenimiento e impulsar las renovaciones. A esto le sumamos que los equipos de ingeniería y la maquinaria de vía fueron vendidos a empresas dedicadas al mantenimiento en lugar de a Railtrack, lo que disminuía el control de la infraestructura y aumentaba aún más el gasto.

Este hecho causó un incesante aumento de la deuda, que llevó a la empresa a una situación económica insostenible que la forzó a ser rescatada por el Gobierno. Fue entonces cuando se creó la Network Rail, una empresa sin ánimo de lucro de carácter privado pero sin accionistas y financiada exclusivamente con fondos públicos que compró Railtrack por 500 millones de libras más la deuda y asumió la titularidad de la infraestructura ferroviaria británica.

El futuro de Network Rail

Debido a la evidente insostenibilidad de la empresa, cuya deuda en 10 años es de más del triple de lo que hubiera costado el mantenimiento de toda la British Rail, la administración de David Cameron  ha procedido a hacerla pública en medio de un ambiente crispado por la situación general del sistema ferroviario británico. Y es que lo que sí se nacionaliza oficialmente es la deuda de la gestora de infraestructura.

Aunque el futuro no es predecible, parece que se avecinan vientos de cambio.

Fuentes: The Guardian, BBC News y Railnews.

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