¿Usa el ferrocarril español energías renovables?

Se ha comprobado que el ferrocaril es el medio de transporte más sostenible en términos de consumo, sobre todo si se trata de distancias largas. Pero, ¿que hay de la energía que consume? ¿De dónde proviene la electricidad que alimenta a a gran mayoría de trenes de Renfe? ¿Son energías renovables o, por el contrario, depende de los combustibles fósiles y nucleares? En esta segunda entrega de El tren verde te lo explicamos y te damos a conocer algunos innovadores proyectos de trenes solares.

Los trenes eléctricos son el medio de transporte que más fácil tiene emplear energías renovables. Foto de un 449 en Figueras tomada por Jordi Verdugo.
Los trenes eléctricos son el medio de transporte que más fácil tiene emplear energías renovables. Foto de un 449 en Figueras tomada por Jordi Verdugo.

Como sabrás, en las primeras locomotoras la energía provenía del carbón y no fue hasta principios del siglo XX cuando este comenzó a ser sustituido por fueloil o gasoil. Obviamente, ninguno de estos dos combustibles suena precisamente ecológico. En la actualidad, los trenes en servicio son tanto eléctricos (la mayoría) como de gasoil o bimodales; estos últimos pueden circular usando su motor térmico o empleando la electricidad de la catenaria.

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¿Renovable o no renovable?

El transporte es uno de los mayores emisores de GEI (Gases de Efecto Invernadero) a la atmósfera. Ello se debe, en gran medida, a la dependencia de los combustibles fósiles. Este problema se traslada incluso a los trenes eléctricos, ya que la electricidad muchas veces se obtiene de combustibles fósiles o de la energía nuclear en lugar de fuentes limpias o energías renovables.

Se estima que del cómputo total de electricidad producida en nuestro país, en torno al 1,5% se destina al ferrocarril. Teniendo en cuenta que en 2014 el 42,8% de dicha electricidad provino de energías renovables, se podría considerar que los trenes eléctricos españoles dependen de los combustibles fósiles y nucleares; pero esto no es así.

Adif es una empresa que se ha volcado, con diversas actuaciones, a impulsar el uso de energías renovables.

Con el Plan Director de Ahorro y Eficiencia Energética 2009-2014, Adif impulsó el ahorro energético y, además, la utilización de fuentes más limpias para sus trenes e instalaciones.

Es gracias a ello que en 2012 en torno al 70% de la energía suministrada para el consumo de las líneas de alta velocidad procedía de energías renovables. Tras alcanzar esta meta, en 2013 se impuso que todos los trenes de la red ferroviaria funcionaran con electricidad generada de manera limpia.

Pero esta no es la única manera en la que el ferrocarril en España ha crecido en sostenibilidad. Gracias a la potenciación del sistema de frenos regenerativos, se ha favorecido enormemente al ahorro energético.

La importancia de los frenos regenerativos

Como dice el primer principio de la termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye, únicamente se transforma. Y en esa transformación es muy probable que se desperdicie algo, tal y como pasa al frenar. Pare evitar este malgasto se idearon los frenos regenerativos. Aunque no se les puede considerar como una de las energías renovables, son una suerte de sistema de autoconsumo.

Gracias a ellos, se obtiene energía eléctrica transformando la energía potencial que se genera con la frenada de los trenes. Dicha electricidad puede:

Renfe estima que el uso de los frenos regenerativos produce un ahorro de entre un 30 y un 40% de energía. Se calcula que, gracias a ello, en 2009 los trenes de Cercanías emitieron unas 72.000 toneladas menos de GEI a la atmósfera. ¡Se dice pronto!

El futuro de las energías renovables y el ferrocarril

Si se pretende cumplir los acuerdos de Kyoto y los objetivos marcados por la Unión Europea para 2020 es necesario conseguir un ahorro y eficiencia energética en todos los campos, además de reducir a mínimos el empleo de las que no sean energías renovables. En lo que a medios de transporte se refiere, el ferrocarril es el que lo tiene más fácil para mejorar su eficiencia energética y utilizar energías que reduzcan notablemente la emisión de GEI.

Tanto la energía solar como la eólica pueden jugar un gran papel en los trenes.

Puede parecer una utopía, pero si hemos oído hablar de coches y aviones solares, ¿por qué no de trenes? La energía solar no sólo sirve para calentar agua o para alumbrado; lo mismo ocurre con la eólica.  Muchos piensan que la aplicación de estas tecnologías en el ferrocarril es casi ciencia ficción. Pero nada más lejos de la realidad.

Trenes belgas con energía solar comercial

El Túnel del sol, inaugurado en 2011, se trata de un falso túnel forrado con 16.000 paneles solares en un tramo de la línea que une Amberes con Amsterdam. Los paneles generan 3.300 MWh, lo que podría abastecer a unas 1.000 familias. Si bien de momento no es suficiente para abastecer toda la red de ferrocarriles, el proyecto es ampliar el número de placas y, por lo tanto, el número de trenes impulsados por energía solar.

Teniendo en cuenta que Bélgica no es un país que destaque por sus horas de sol, ¿qué resultados se podrían obtener en España de una iniciativa similar? Además de hacer que los trenes consuman energías renovables, pueden ayudar a reducir su contaminación acústica en áreas urbanas.

Robla solar

En 2011, la Universidad de León y Feve se embarcaron en un proyecto para unir las localidades de La Robla y Matallana mediante un tren impulsado por energía solar que además utilizara los frenos regenerativos. El proyecto tendría que haber estado terminado y puesto en marcha el año pasado; pero, con la llegada de la crisis (que hizo que se recortase dónde no se debía recortar), este proyecto más que viable quedó en el olvido.

2018, el año en que los ferrocarriles neerlandeses se moverán con energía eólica

Por estas fechas, el 50% de los ferrocarriles de los Países Bajos funcionan con energía eólica (una de las energías renovables más extendidas), gracias a una demanda ciudadana. Para 2016 se pretende que sea el 70% y que en 2018 toda la flota de trenes neerlandeses se muevan gracias al aire.

El único inconveniente para esta meta es la posibilidad de que el parque eólico neerlandés no haya crecido bastante como para generar la energía suficiente en 2018, lo que implicaría la compra de energía al extranjero.

El caso de La India

La instalación de paneles solares sobre los coches de viajeros y los techos de las estaciones y otros edificios está permitiendo abastecer a servicios auxiliares como la iluminación. Está entre los planes que en un futuro todo el sistema ferroviario eléctrico emplee energías renovables así como los hogares establecidos en lugares remotos.

Si bien estos son sólo cuatro casos, a lo largo y ancho del mundo existen muchos proyectos similares a estos que, quizá, no salgan adelante por que seguimos aferrándonos al oro negro y sus primos no renovables. Pero será cosa de tiempo que vean la luz. Y es que la edad de piedra no se acabó porque faltaran las piedras.

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