La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha detectado marcas en las ruedas de los cinco primeros coches del tren Iryo siniestrado en Adamuz (Córdoba), así como en los dos o tres trenes que pasaron previamente por el punto crítico según informa El País.
Estas muescas, que llegan a tener el tamaño de una moneda, podrían relacionarse con la rotura de la vía en el pk (punto kilométrico) 318 de la línea Madrid-Sevilla, en Adamuz, lugar donde se produjo el descarrilamiento.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmó en Telecinco las rozaduras inusuales y apuntó a posibles causas como objetos en las vías o el inicio de una rotura en la infraestructura, aunque aún no hay conclusiones definitivas.
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Si el carril se hubiera roto antes de la llegada del tren de Iryo, habría sido detectado por los circuitos de vía y los sistemas de seguridad habrían impedido la circulación de trenes.
La pesquisa se centra en el primer segmento de vía arrancado, con un corte de 30 centímetros que podría deberse a una soldadura defectuosa o podría ser consecuencia del descarrilamiento.
Efectivos de la CIAF analizaron ayer las ruedas de los otros trenes en el taller de Santa Catalina (Madrid), mientras la Guardia Civil extrajo moldes de las marcas para compararlas con el raíl. Participan Iryo, Hitachi (fabricante), Adif y Renfe.