El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en el capital de Talgo, operación consensuada entre el Gobierno central y el Ejecutivo vasco que permitirá rescatar financieramente al fabricante ferroviario.
La intervención supone una inversión de hasta 150 millones de euros. La parte de la SEPI, la mitad, se materializará con una ampliación de capital de 45 millones, que otorgará al Estado un 7,87% de la compañía, y un préstamo convertible de otros 30 millones. Con esta entrada en el capital, pagará 4,25€ por acción.
La operación está sujeta a la compra del 29,78% del capital que el fondo Trilantic posee en Talgo por parte de un consorcio vasco liderado por José Antonio Jainaga (Sidenor), BBK, Vital y el Gobierno Vasco, desbloquea así la reestructuración financiera de la empresa. Este grupo inyectará además 75 millones en financiación adicional a través de obligaciones convertibles.
La presencia estatal queda supeditada también a la aprobación de una nueva reestructuración de la deuda bancaria de Talgo, que incluye la refinanciación de 650 millones y una nueva línea de avales de 500 millones.
Tras la operación, Talgo contará con un núcleo de accionistas institucionales que controlarán el 35,2% de su capital, con la familia Oriol, Torrblas y Torreal manteniendo participaciones reducidas. La definitiva ejecución está pendiente del visto bueno de la junta de accionistas en septiembre.