Contaminación acústica y ferrocarril

El metro de Chicago o "Chicago L" es uno de los mayores ejemplos de contaminación acústica emitida por el ferrocarril. Foto: Christopher F.
El metro de Chicago o “Chicago L” es uno de los mayores ejemplos de contaminación acústica emitida por el ferrocarril. Foto: Christopher F.

La contaminación acústica es uno de los mayores problemas ambientales que genera el ferrocarril. Se estima que en torno al 6% del ruido total de las ciudades es producido por este medio de transporte. En esta nueva entrega de El tren verde hablamos de qué es este fenómeno, cómo lo genera el ferrocarril y cómo perjudica al entorno y a las personas.

¿Qué es la contaminación acústica?

Se podría decir que la contaminación acústica es el exceso de ruido generado por cualquier actividad humana y que tiene efectos nocivos sobre la salud de los seres vivos. La OMS establece el límite superior deseable de ruido en los 70 dB (a), en España el nivel de confort acústico está en los 55 dB (a) y por encima de este nivel se considera perjudicial para la salud. Para que te hagas una idea de a cuánto se refieren estos niveles, te recomendamos ver este vídeo.

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Por regla general los principales causantes de la contaminación acústica son:

  • Transportes.
  • Obras, principalmente construcción.
  • Actividad industrial.

Esto no quiere decir que otras actividades como el turismo o el ocio no produzcan este tipo de contaminación, pero lo hacen en menor medida.

Efectos

Los efectos del ruido que provocan las actividades antropogénicas (humanas) pueden ser muy diferentes en función de la cantidad, la duración o de a quién o qué afecten. Sin embargo, en líneas generales destacamos:

Sobre el ser humano

Las consecuencias sobre la salud de las personas pueden ser muy variadas; pueden dividirse en:

  • Efectos auditivos. Van desde la sordera temporal leve hasta la perforación de tímpano.
  • Efectos no auditivos. Son muy diversos:
    • Psicológicos: depresión, estrés, disminución de la capacidad de concentración, neurosis, etc.
    • Insomnio: dificultad para conciliar el sueño y alteraciones el las fases del sueño.
    • Psicopatológicos: taquicardias, aumento de la presión arterial, dolor de cabeza, problemas gástricos, problemas musculares, menor irrigación sanguínea y un aumento del colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, entro otros.
    • Alteraciones de la conducta.
    • Alteraciones en la memoria.
    • Déficit de atención.
    • Dificultad de aprendizaje en niños.
    • Bebés expuestos a mucho ruido durante los últimos meses de gestación pueden nacer con menos peso.

Efectos sobre el medio ambiente

Aunque sobre la población humana los efectos de la contaminación acústica son importantes, son los seres vivos quienes más los sufren. Aparte de algunos efectos compartidos con los humanos, también produce:

  • Cambios de comportamiento y hábitos en animales. Se ha visto que diversas especies cambian sus patrones tanto de caza y alimentación, como de cría.
  • Reducción de productividad. Disminuye la actividad polinizadora y la capacidad de dispersión de las semillas en vegetales. En el caso de animales se ha demostrado que animales de granja como vacas y gallinas disminuyen de manera considerable su capacidad de producir leche y huevos si están sometidas a ruido; lo mismo ocurre con animales salvajes.

Por otro lado, las ondas pueden repercutir en suelos, favoreciendo su compactación e incluso desestabilizando zonas que se encuentran en un equilibrio bastante delicado.

El ferrocarril y sus ruidos

Según datos de 2010, el ruido ferroviario afecta a unos 12 millones de habitantes de la Unión Europea al día. Es posible que esta cifra fuese más alta y probablemente (a pesar de las medidas correctoras), con el paso de los años haya aumentado de manera considerable.

Por regla general, las principales fuentes de contaminación acústica en el ferrocarril son el ruido de los motores, de la rodadura y el aerodinámico. No debemos olvidar que las estaciones de pasajeros, lugares de recepción de mercancías (puertos secos) y las actividades de mantenimiento de trenes y otras instalaciones también generan ruidos. Ante esto, puede parecer que la contaminación acústica causada por el ferrocarril y sus instalaciones es casi imposible de eliminar; pero lo cierto es que es más sencillo mitigar este ruido que el producido por el transporte por carretera.

Para la corrección de los ruidos por regla general deben seguirse los siguientes pasos:

  1. Eliminación de las fuentes (incluyendo soterramientos).
  2. Control de la producción de ruidos en el origen.
  3. Medidas en el entorno.
  4. Medidas individuales.

Por regla general, las medidas de prevención deben centrarse en los tres primeros,siendo las medidas individuales un último recurso ante la completa ineficacia de las medidas correctoras o la imposibilidad de aplicarlas. Dichas medidas pueden ser de dos tipos: activo y pasivo.

Medidas pasivas para reducir la contaminación acústica

La soldadura continua de carriles, de la que te hablamos en este artículo de soldadura aluminotérmica, es una gran medida correctora.
La soldadura continua de carriles, de la que te hablamos en este artículo de soldadura aluminotérmica, es una gran medida correctora.

Son principalmente el uso de barreras acústicas, aislamientos y materiales absorbentes. Las pantallas acústicas son el método más utilizado, especialmente las de metacrilato; gracias a su transparencia producen un menor impacto en el paisaje. Otras soluciones, con una aplicación más complicada, son el uso de terraplenes y muros vegetales que absorban el ruido.

Otra medida pasiva muy a tener en cuenta es el soldado continuo de los carriles, el empleo de engrasadores de pestañas en las curvas y la instalación de cambios de agujas silenciosos. Una correcta combinación con las denominadas ruedas elásticas reduce los ruidos producidos por la fricción con la vía.

Medidas activas

Estas medidas se aplican para la reducción del ruido producido por los motores, el rozamiento del pantógrafo (muy a tener en cuenta) y el sistema eléctrico. Entre ellas podemos encontrar:

  • Estimular el uso y la investigación de nuevas tecnologías de baja emisión acústica, principalmente para el material rodante.
  • Favorecer el uso de rutas alternativas que evitan los focos principales de ruido.
  • Promover velocidades y rutinas operativas que produzcan menor nivel de ruido en zonas sensibles.

Si bien algunas de estas medidas correctoras se pueden aplicar en carreteras, la enorme variedad de vehículos y otras singularidades del sistema hacen que nunca sean tan efectivas como en el caso ferroviario. Además, en el caso de optar por el soterramiento, las carreteras conllevan más problemas, relacionados con la seguridad y la extracción de humos.

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