Un último paseo en el monorraíl de Sídney

Recorrido en la cabina de un monorraíl de Sídney grabado por personal del Powerhouse Museum poco antes de su clausura.

No es un ferrocarril, lo sabemos. Pero es un medio de transporte urbano muy relacionado con los raíles y que usa trenes especiales como vehículos. Conocidos también como monovigas, son una solución alternativa para tener un sistema de mediana capacidad que se podría situar entre el tranvía y el metro.

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El monorraíl de Sydney

Inaugurado en 1988, era una pequeña línea circular en sentido único que tenía una longitud de 3,6 kilómetros y contaba con ocho estaciones. Fue diseñado para conectar el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Sídney, el Darling Harbour y el distrito financiero de la ciudad.

Sin embargo, las cifras no acompañaron a este medio de transporte público, que resultó ser increíblemente caro y poco funcional al no estar integrado en el resto de la red de transporte público de la capital, entre la que se encuentra la red de Sydney Trains.

En 2012, el Gobierno de Nueva Gales del Sur adquirió la empresa propietaria, Metro Transport Sydney, para cerrar y desmantelar el sistema. Argumentaba la baja popularidad del monorraíl, la necesidad de invertir para comprar nuevos trenes y que su supresión permitiría ampliar los ferrocarriles surbanos y ligeros, totalmente integrados entre ellos, hasta la zona. Además, la eliminación de las vigas aéreas era un paso indispensable para ampliar el Centro de Convenciones, que aspira a convertirse en un referente internacional.

Finalmente, el 30 de junio de 2013 se produjo la última circulación de este anecdótico medio. Eso sí, el Powerhouse Museum ha conservado algunos coches así como 10 metros de raíl para que nunca quede en el olvido.

De las vigas a las oficinas de Google

Al poco tiempo de su clausura se hizo sonada la noticia de que Google había adquirido dos coches del monorraíl de Sydney para usarlos en su nueva sede de Pyrmont, uno de los suburbios de la capital estatal.

Uno de los coches del monorraíl de Sydney entrando en su nuevo hogar en las oficinas de Google. Foto: Amanda Hoh.
Uno de los coches del monorraíl de Sydney entrando en su nuevo hogar en las oficinas de Google. Foto: Amanda Hoh.
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