Cuentos breves para leer en el tren

Portada de Cuentos breves para leer en el tren. imagen: Punto de lectura.

Tal y como nos gusta destacar en Raíles de tinta, el ferrocarril es protagonista de muchas historias en verso y prosa en la literatura mundial. Ya sea el sujeto de la obra o el ambiente en el que se desarrolla, su presencia en el arte escrito es más que importante. Y en el libro Cuentos breves para leer en el tren han querido dejar constancia de ello.

Tren, un relato filosófico de Sens

Tren en el amanecer. Fotografía de Charles Ostrand

Hace frío. La escarcha del alba lucha con los primeros rayos de un sol que todavía se despereza, adormilado. Se le acabó el chollo. Hoy es solsticio, y a partir de ahora le tocará levantarse cada día unos minutos más temprano.
Es lo que tiene ser el responsable de cada amanecer; no puedes decepcionar a los noctámbulos que esperan ansiosos tu llegada.

Hacia las montañas, un poema de Miguel Bustos

Foto de la estación de Cercedilla, destino del tren de Hacia las montañas. Foto de Miguel303xm

El ferrocarril frecuentemente inspira poemas, relatos breves e incluso largos libros en los que puede tener un papel protagonista, secundario o bien ser el romántico medio de transporte en el que tiene lugar el desenlace final. Es el caso de este poema titulado Hacia las montañas, escrito en febrero de 2013 por el fundador de Ferro Raíl, Miguel Bustos. Su protagonista es un tren de cercanías en Madrid con destino Cercedilla, que incluso genera envidias en los coches a los que hace sombra.

Soñando con vistas al invierno, un poema de Arthur Rimbaud

Soñando con vistas al invierno, de Arthur Rimbaud

Este soneto, que alterna versos alejandrinos y hexasílabos, trata el tema de la pasión adolescente. En él podemos intuir la curiosidad y el incipiente deseo hacia las mujeres, con un claro halo erótico. Además, la escena transcurre en un vagón de tren, lo que permite imaginarnos un íntimo compartimento dentro de un tren de vapor que transcurre por un paisaje invernal.

En Soñando con vistas el invierno podemos ver cómo el ferrocarril forma parte del contexto cotidiano de las representaciones artísticas, siendo en este caso el escenario de la acción.

Aquí tienes su traducción al español:

“Cuando llegue el invierno nos iremos los dos
en un vagón color de rosa
con cojines azules. ¡Ya verás
qué bien! Reposa un nido
que besos locos en cada rincón blando.
Tú cerrarás los ojos para no ver las muecas,
a través del cristal, de las sombras nocturnas,
esas monstruosidades horribles, populacho
de lobos negros y demonios negros.
Luego tú sentirás tu mejilla arañada…
Un beso diminuto correrá por tu cuello
como una araña loca…
Y me dirás bajando la mirada: “¡Búscala!”.
Y nos llevará tiempo encontrar ese bicho
que viaja tantísimo…”

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Raíles de tinta, renovada sección de literatura

Portada de la primera edición del libro The Railway Children (escrito por Edith Nesbit), probablemente una de las mejores obras literarias protagonizadas por el ferrocarril. Foto de GrahamHardy

En el nuevo Ferro Cultura no podemos obviar la fuerte relación que tiene el ferrocarril con la literatura, por lo que rescatamos esta vieja sección del olvido y la vestimos con un nombre más poético. Raíles de tinta nace con la idea de compartir obras escritas en las que el tren tenga presencia, ya sea copiando poemas conocidos, recomendando libros o publicando obras de artistas noveles como ya hicimos con ¡Marche el tren! de Alberto de Juan o En el tren de Ávila, de Miguel Bustos. Porque en Ferro Cultura somos conscientes de lo importante que es la literatura y deseamos fomentar tanto su lectura como creación. Y más si está vinculada con nuestra pasión, el ferrocarril.

En el tren de Ávila

El tren de Ávila, con la 252-058 de protagonista.

Con la intención de tener más tiempo libre, decidió aprovechar el viaje en el tren para escribir un par de artículos. Aunque sólo tuviera una hora y media, había que aprovecharla al máximo.

Cargado con su miniportátil, la fiel cámara de fotos y una chaqueta para combatir el frescor matinal que caracteriza al otoño abulense, salió pronto de su casa para dirigirse dando un largo paseo hasta la estación. Tenía que ir a paso ligero, pues no tenía mucho margen para llegar a subirse en el tren procedente de Salamanca para el que ya había comprado los billetes.

El tren de Ávila, con la 252-058 de protagonista.
La 252-058 remolcando un Talgo hacia el norte de España, detenido en la estación de Ávila. Foto: Miguel Bustos.

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¡Marche el tren!

La historia que os voy a contar surgió hace un par de años y permanecerá por siempre en mis mejores recuerdos.

Iba en el tren Regional que había salido de Madrid con destino Valencia San Isidre. Adif me había llamado hace un par de semanas para darme mi primer trabajo en la empresa, tras haber superado el curso de jefe de estación.

Mi nuevo lugar de trabajo sería Chiva, un pequeño pueblo valenciano.

Acomodado en mi asiento, iba pensando en mi nueva ocupación y lo que me depararía ese destino. Tenía miedo y a la vez ilusión por saber lo que me reservaba el futuro en esa estación de pueblo. Mirando por la ventanilla concentrado en el paisaje, que pasaba de forma fugaz, con tristeza me venía a la memoria todo lo que dejaba en la capital española: mis amigos, mi familia, mis compañeros del curso de formación… Pero tenía que concienciarme de que una nueva etapa de mi vida comenzaba y debía ser optimista.

Tren 592 de Renfe Cercanías en la desaparecida estación de Riba Roja de Turia. Foto: Andrés Ignacio Martínez Soto.
Tren 592 de Renfe Cercanías en la desaparecida estación de Riba Roja de Turia. Foto: Andrés Ignacio Martínez Soto.

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